Teniendo en cuenta la
intuición fundante y la tradición propia de nuestro Instituto
podemos descubrir algunas orientaciones metodológicas que
pretenden hacer operativa nuestra misión, nuestros objetivos y los
elementos fundamentales de nuestro proyecto formativo.
a)
Integrando una comunidad educativa
En el IFTIM se
considera que la mejor manera de lograr las intenciones formativas
planteadas en este ideario es formando una verdadera comunidad
integrada por los alumnos, el cuerpo docente, las autoridades
académicas y los formadores.
Además, en cada
uno de los grupos se buscará formar una Comunidad de Aprendizaje.
Este modelo requiere de ciertas modificaciones en la forma de
entender al docente y su práctica misma, amén de las formas de
concebir la educación, el aprendizaje y la relación con los
alumnos.
b)
Con un método participativo
El método de enseñanza
- aprendizaje promoverá la participación activa del
alumno, la investigación, el hábito de estudio, la lectura y la
reflexión, de tal manera que se pueda hacer una elaboración
teológica que tenga en cuenta la realidad del servicio pastoral,
el carisma del propio instituto y el proceso formativo del
alumno, así como la riqueza de la tradición creyente de la
comunidad cristiana.
c)
Con la necesaria guía del cuerpo
docente
El profesor, verdadero
maestro y primer responsable de la conducción de la clase, con
rectitud doctrinal y competencia científica armonizará la
reflexión personal y dará las orientaciones magisteriales
necesarias para favorecer el ejercicio de la investigación
teológica. No dejará tampoco de promover seminarios y trabajos de
investigación para estimular la participación activa de los
alumnos. El maestro procurará llevar a los estudiantes a la
adquisición de un método teológico fundamentado y a
un método personal de trabajo intelectual contribuyendo a la
asimilación de un cuerpo de doctrina orgánicamente elaborado en
armonía con el Magisterio de la Iglesia, norma y criterio
teológico, para evitar actitudes radicalizadas, selectivas y
reductivas, parcialidades y subjetivismos teológicos.
d)
Haciendo dialogar los estudios y las
exigencias de la vida consagrada
La formación del IFTIM
presupone una adecuada integración de los distintos elementos de
la formación para la vida religiosa. La formación académica no es
suficiente para tener buenos pastores y religiosos, se requiere de
un esfuerzo conjunto del IFTIM y las distintas comunidades
formativas. Es por eso que hemos optado por dedicar sólo cuatro
días de la semana al estudio, para que cada comunidad religiosa
tenga dos días para la acción pastoral y uno para la vida de
comunidad (4, 2, 1). Esta opción pretende favorecer
el diálogo de la reflexión teológica con las exigencias del propio
carisma, de la vida comunitaria y de la pastoral de cada Familia
Religiosa.
Cabe destacar que la
propuesta formativa del IFTIM asume como presupuesto que en
sus comunidades, los estudiantes tengan una experiencia de
pastoral evangélica, exigente y adecuada a su proceso formativo;
de preferencia entre los pobres y los que más sufren.
e)
Desde una perspectiva crítica y
creyente
Para favorecer la elaboración
de una reflexión teológica, a la vez crítica y creyente, el IFTIM
buscará privilegiar un método que partiendo desde la realidad se
deje iluminar por la Sagrada Escritura, la Tradición, el
Magisterio, para volver a la realidad con nuevos ojos.
f)
Con rigor científico y seriedad
académica
El camino educativo del IFTIM
se desarrolla de modo progresivo y unitario con el fin de formar
personas responsables y coherentes con su misión e identidad en la
sociedad. Esto implica orden, seriedad académica y rigor
científico. Estas exigencias, inherentes a toda disciplina, no son
sólo responsabilidad del cuerpo docente y de las autoridades
académicas, sino que piden una actitud corresponsable; los
estudiantes deben tener un compromiso personal cada vez mayor,
haciendo crecer, de manera gradual, la interiorización sapiencial
de la
Teología.