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a) Formar partiendo desde la realidad: Estamos en el umbral de un nuevo siglo que trae consigo varios retos y preguntas. Parece evidente que estamos viviendo un verdadero cambio de época; estamos inmersos en una transición cultural acelerada e ininterrumpida. Esta realidad, como reconocen los obispos, desafía a la Iglesia a asumir una actitud de discernimiento sobre su misma vida y a asumir una nueva perspectiva en la manera de ver y reflexionar sobre las realidades en que se halla inmersa. Como a Nicodemo (cfr. Jn 3,3), el Señor nos invita a ir más allá de la racionalidad, desde la cual estamos acostumbrados a ver las cosas, para percibir, con la mirada del Espíritu Santo, los nuevos signos del Reino y de su acción en el mundo.[1] El IFTIM buscará poner los medios adecuados para que la reflexión teológica, y en general su propuesta formativa, esté atenta a estos nuevos signos de los tiempos.
b) Formar desde la fe en Jesús para la vida consagrada: El estudio de la teología en el IFTIM está planteado desde la exigencia evangélica del seguimiento de Jesús y para la vida consagrada. No hay que olvidar que, como lo establece el Concilio, la norma última de la vida religiosa es el seguimiento de Cristo tal como se propone en el Evangelio, ésa ha de tenerse como regla suprema por todos los institutos. El seguimiento de Jesús y sus exigencias son el corazón de la propuesta formativa del IFTIM. Además, siguiendo las orientaciones de la exhortación apostólica Vita Consecrata debemos, como religiosos, buscar la fidelidad creativa, para dar nuevas respuestas a los nuevos problemas de hoy (cfr. VC 22 y 73). Concientes de esta necesidad(,) y aprovechando la riqueza carismática de los distintos institutos de vida consagrada que formamos parte del IFTIM, buscaremos orientar nuestra propuesta formativa desde las exigencias de una vida consagrada comprometida con la causa del Evangelio, especialmente entre los pobres y los que más sufren (cfr. VC 82), y que permanece atenta a los signos de los tiempos.
c) Formar en la vida teologal y la capacidad contemplativa: El estudio de la teología supone una experiencia profundamente teologal. La formación intelectual en las ciencias teológicas(,) debe ir acompañada de una actitud contemplativa, de una admiración ante la alteridad y la verdad revelada, de una búsqueda de la realidad trascendente y de un hábito de entrar dentro del propio corazón para buscar el amor, el bien y la verdad (cfr. GS no.15). Por esta razón, en el IFTIM buscaremos formar en la vida teologal, en el discernimiento y en la capacidad contemplativa.
d) Formar en la solidaridad: Unida a la experiencia teologal de contemplación, y alimentada por ella, nuestra propuesta formativa debe dar sustento y animar a la solidaridad. La índole del tiempo presente es cada vez más compleja, pues en medio de fenómenos sociales como la globalización, y de importantes avances científicos y tecnológicos, crece la pobreza, aumenta la brecha entre pequeños grupos con todos los privilegios y una gran masa de excluidos. Atentos a esta necesidad pretendemos formar teólogos y pastores concientes, que sepan comprometerse evangélicamente con los privilegiados del Reino: los pobres, los débiles, los marginados por la sociedad, las víctimas de la injusticia, los que más sufren y los alejados. Hombres comprometidos por hacer presente la globalización de la solidaridad (EA 55).
e) Formar en la corresponsabilidad: El IFTIM es consciente de que la formación de sus alumnos es obra de todos los miembros de la comunidad educativa en sus respectivos roles. Esta obra de conjunto, animada por el Espíritu, implica una actitud corresponsable de todos: superiores, formadores, cuerpo docente, autoridades académicas y, de modo especial, de los mismos estudiantes. El IFTIM buscará ofrecer las mediaciones adecuadas para hacer crecer en la comunidad educativa la comunión y participación.
f) Formar en el diálogo interdisciplinar: Hoy en día ninguna disciplina se plantea su objeto de estudio sin un adecuado diálogo interdisciplinar; será deber, particularmente de la teología, el diálogo interdisciplinar. Esta preocupación se expresa en el proyecto formativo del IFTIM como un espíritu que permea la comprensión del mensaje evangélico y su aplicación. El IFTIM buscará ofrecer las mediaciones adecuadas para hacer converger, armonizar y dar acogida a las distintas iniciativas para favorecer el dialogo interdisciplinar.
g) Formar para el ministerio ordenado: La formación teológica que ofrece el IFTIM, siguiendo las orientaciones eclesiales, pretende desarrollar en los candidatos al sacerdocio, además del rigor científico, un grande y vivo amor a Jesucristo y a su Iglesia, un amor que, a la vez que alimenta su vida espiritual, les sirve de pauta para el ejercicio generoso de su ministerio (PDV 53). Todo ello, desde la búsqueda por integrar el carisma propio de la vida consagrada y el servicio ministerial y con el interés por responder de manera creativa, desde la riqueza de la tradición eclesial, a los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren (GS1).
h) Formar en la vida misionera: El IFTIM promoverá en sus alumnos una actitud misionera abierta al mundo y a la Iglesia, involucrándose en el caminar de las comunidades eclesiales. Asimismo, animará actitudes de colaboración en estas comunidades, de forma que los variados carismas de la Vida Consagrada puedan contribuir, con su patrimonio espiritual y apostólico, a la “edificación de la caridad” en medio de ella y al desarrollo armonioso de sus proyectos de pastoral (cfr. V.C. 48). |
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